
Nos recuerda este dicho popular, también muy usado en nuestro Llano, a aquel otro que reza: ”ése ha sido cocinero, antes que fraile”.
Sin embargo, su significado es casi lo contrario del anterior. En éste se nos representa que, quien ha llegado a un cargo de responsabilidad a base de experiencia, sacrificio, constancia y trabajo, cuando llega a jefe, conoce todos los trucos, trampas y escamoteos de los subalternos, pero también es consciente de todas las limitaciones, dificultades y “meteduras de pata” del que se inicia en el aprendizaje o debuta en cualquier profesión. Por todo ello, suele actuar con equidad y justicia y es muy difícil que caiga en el despotismo autoritario, sabiendo tener paciencia y contención con las limitaciones del que se inicia. Pero también autoridad para saber parar y templar a los desaprensivos e irresponsables que quieran incumplir las normas, negándose a una disciplina lógica.

El cura que olvida que fue sacristán
Casi totalmente lo contrario, pese a la similitud del enunciado, quiere expresar el dicho anterior de: “No se acuerda el cura de cuando fue sacristán”. Literalmente se refiere al cura que instalado en una buena parroquia, con “suculentos diezmos y primicias, y al que tal vez se le olvidan las vicisitudes que padeció de monaguillo, seminarista o curilla de pueblo, perdido en la ignota montaña. Y ahora menosprecia y mira por encima del hombro a subalternos y sacristanes, olvidando que eso fue él antes de llegar a cura de postín. Además de ingrato, estaría justificando la déspota jerarquía sufrida en carne propia y que tantas veces ejerció la iglesia desde los cargos que hay por encima de él: desde canónigos, obispos, arzobispos, primados, cardenales… y hasta el Papa.

Cuando el olvido se convierte en prepotencia
Esto es desde la interpretación literal del dicho, pero es que además se da con las mismas condicionantes, en tantas circunstancias y situaciones de la sociedad civil, que potencian y justifican su significado. Porque ocurre y demasiado a menudo que, aquel que asciende en su profesión o trabajo, a base de aguantar humillaciones y privaciones a diario, cuando llega a detentar el puesto de jefe o encargado a cualquier nivel, olvidando su pasado, se dedica a ejercer sobre sus subalternos las humillaciones y tratos más degradantes y sádicos que pueda aplicar.
También suele ocurrir muy frecuentemente, que aquellos a los que sonrió la fortuna, o llegaron a ella por su falta de escrúpulos o su alto grado de corrupción, cuando llegan a niveles superiores de poder o de riqueza, disfrutan ejerciendo en su nueva plaza creada en esa situación de privilegio. Y entonces intentan pasar su factura de rencor y prepotencia, a todos los que encuentra por debajo, incluyendo en sus acciones de revancha, y no por olvido, hasta a los que lo apoyaron en algún momento anterior.
A todos estos y algunos más de la misma fauna, quizás el dicho que les vendría a medida, sería el de: “¡Aquel que fue servilleta, antes que mantel, no te fíes de él!”. No quiere decir que el que haya sido “mantel” desde su origen, no tenga a veces estos “tic” de prepotencia y querencias de fastidiar a los de abajo, pero en los que antes fueron “servilleta”, casi es que no falla.Y es que la sabiduría popular, puestos a matizar y estigmatizar comportamientos, es realmente sabia.

Del olvido personal a la memoria histórica
Pero donde el dicho, aunque difiera un poco de su literalidad, está causando estragos históricos, por la tergiversación de valores y la manipulación maniquea de la información por medio de bulos y verdades a medias, es en las capas populares más humildes, lo que en otras épocas se denominaba como “el lumpen” y especialmente en su sector juvenil, donde después de no llegar nunca ni a “monaguillo”, se olvidan de golpe de qué fue su historia y quién fue el responsable de su propia situación, y hoy gritan alegremente: “¡ Con Franco se vivía mejor!”, y nutren las filas y los actos de propaganda de los grupos y organizaciones neofascistas y ultraconservadoras.
Y es que, si es verdad a veces, que “el cura se olvida de cuando fue sacristán”, no es menos cierto que los “monaguillos”, casi siempre acaban apoyando al cura, y a ambos se les olvida lo que fue la iglesia en los tristisimos tiempos del nacional - catolicismo y todo el aparato del franquismo. A mí, la verdad, no se me olvida. Y “es que, yo también fui cocinero antes que fraile”.
Juanmiguel.
Vídeo didáctico-narrativo


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