
Mucho antes de que los primeros bancos europeos emitieran billetes, nuestra pequeña ciudad andaluza cercada por la guerra descubrió que un simple pergamino podía tener el mismo valor que el oro.
Aquella innovación nació en Alhama de Granada en 1483, pero fue solo uno de los muchos hitos que convirtieron a esta ciudad en una de las grandes protagonistas de la historia de España.
La ciudad que abrió las puertas de Granada
Hay ciudades cuyo nombre permanece ligado para siempre a un momento decisivo de la historia. Alhama de Granada es una de ellas. Enclavada sobre un impresionante tajo natural y convertida durante siglos en una fortaleza casi inexpugnable, su conquista cambió el rumbo de la Reconquista y marcó el principio del fin del Reino Nazarí.
La noche del 28 de febrero de 1482, un reducido ejército castellano, dirigido por Rodrigo Ponce de León, marqués de Cádiz, y con la participación de Diego de Merlo, logró tomar por sorpresa la ciudad. Aquella victoria fue mucho más que una conquista militar. Alhama controlaba las comunicaciones entre Granada, Málaga y la costa, por lo que perderla significaba abrir una peligrosa brecha en el corazón del reino nazarí.
La noticia recorrió la Península con una rapidez inusual para la época. Mientras los Reyes Católicos celebraban una victoria estratégica de enorme importancia, en Granada el sultán Muley Hacén comprendió que recuperar la ciudad era una cuestión de supervivencia. Comenzó entonces un largo asedio que convertiría a Alhama en el escenario de algunos de los episodios más extraordinarios de toda la campaña granadina.
No es casualidad que de aquel drama naciera uno de los romances más famosos de la literatura española: «¡Ay de mi Alhama!». Aquel lamento resumía el impacto que tuvo la pérdida de una ciudad considerada la llave del Reino Nazarí.

La ciudad que se negó a caer
Resistir fue mucho más difícil que conquistar.
Las tropas nazaríes cercaron Alhama y trataron de recuperarla por todos los medios. Los víveres comenzaron a escasear, los soldados acumulaban meses sin cobrar y las lluvias torrenciales provocaron el derrumbe de parte de la muralla. La ciudad parecía condenada.
Fue entonces cuando apareció la figura de Íñigo López de Mendoza y Quiñones, segundo conde de Tendilla, un hombre culto, nieto del marqués de Santillana y uno de los grandes estrategas de su tiempo.
Ante el peligro de que el enemigo descubriera la brecha abierta en la fortificación, ordenó cubrirla con un gran lienzo pintado con los mismos colores de la muralla mientras, ocultos tras aquella improvisada pantalla, los albañiles reconstruían el muro piedra a piedra. También prohibió que nadie abandonara la ciudad para impedir que el engaño fuera descubierto.
Aquella audaz maniobra permitió salvar la plaza, pero el mayor problema aún estaba por llegar: las arcas estaban vacías.

El día que un papel empezó a valer como el oro
Sin dinero para pagar a soldados, albañiles y proveedores, el riesgo de motín era real. Si la disciplina se rompía, Alhama caería.
Íñigo López de Mendoza encontró entonces una solución tan sencilla como revolucionaria.
Tomó unos albaláes, documentos administrativos utilizados habitualmente en la Corona de Castilla como cartas de pago o salvoconductos, y comenzó a firmarlos de su puño y letra. En ellos garantizaba que cada documento sería canjeado por su valor en oro o plata cuando llegaran los fondos enviados por los Reyes Católicos.
Aquellos pergaminos empezaron a circular inmediatamente por la ciudad.
Los soldados aceptaban su paga.
Los comerciantes vendían alimentos a cambio de ellos.
Los artesanos cobraban sus trabajos con aquellos documentos.
Los vecinos los utilizaban para adquirir bienes de primera necesidad.
Por primera vez en Europa, un papel era aceptado como dinero no por el valor del material sobre el que estaba escrito, sino por la confianza depositada en quien lo firmaba.
Ese es el gran legado de Alhama
No se trataba todavía de un billete moderno ni de una emisión bancaria como las que aparecerían siglos después, pero sí del primer antecedente documentado del papel moneda europeo, una idea que transformaría para siempre la economía occidental.
Como ha explicado el catedrático de Historia Económica de la Universidad de Granada, José Miguel Reyes Mesa, lo verdaderamente revolucionario no fue el soporte, sino el nacimiento del concepto de confianza como garantía del valor del dinero.

Mucho más que el origen del papel moneda
La importancia de Alhama no termina en aquellos albaláes.
Durante la Guerra de Granada la ciudad se convirtió en un auténtico laboratorio de organización militar, sanitaria y administrativa.
Aquí se estableció uno de los primeros hospitales de sangre de la campaña, destinado a atender a los heridos de un conflicto que cambiaría la historia de España. Aquellas instalaciones supusieron un importante avance en la atención sanitaria en plena guerra y permitieron mejorar la supervivencia de numerosos combatientes.
Alhama fue también escenario de la primera gran reorganización del territorio conquistado. En ella se estableció una de las primeras iglesias cristianas del antiguo Reino Nazarí, símbolo de la nueva realidad política y religiosa que comenzaba a configurarse bajo el reinado de Isabel y Fernando.
Todo ello convirtió a la ciudad en un modelo para las posteriores conquistas que culminarían con la toma de Granada en 1492.

Doscientos años por delante de Europa
Mientras Alhama utilizaba aquellos albaláes como medio de pago en 1483, Europa seguía dependiendo casi exclusivamente de monedas de oro, plata y cobre.
El primer banco europeo que emitió billetes de forma oficial fue el Banco de Estocolmo, en 1661, casi dos siglos después.
En España habría que esperar todavía más. Los Vales Reales, considerados los primeros antecedentes del papel moneda español, no aparecerían hasta el reinado de Carlos III, a finales del siglo XVIII.
China había conocido el papel moneda muchos siglos antes, pero aquel conocimiento nunca llegó a influir directamente en la experiencia vivida en Alhama. La innovación surgió como respuesta a una necesidad extrema y demuestra hasta qué punto el ingenio puede abrir caminos inesperados incluso en los momentos más difíciles.

La historia que Alhama merece recuperar
Las calles de Alhama conservan hoy el eco de aquel pasado extraordinario. Sus murallas, iglesias, conventos, baños termales y el impresionante Tajo siguen recordando que esta ciudad fue mucho más que un escenario de guerra.
Aquí comenzó la primera gran ofensiva que conduciría a la caída del Reino Nazarí. Aquí se organizaron algunos de los primeros servicios sanitarios de campaña. Aquí se consolidó una nueva estructura política y religiosa para el territorio conquistado. Y aquí, cuando el oro desapareció de las arcas, nació una idea que siglos después sostendría el sistema financiero moderno: que el verdadero valor del dinero reside en la confianza.
Pocas localidades pueden presumir de haber cambiado el rumbo de la historia militar, política y económica de un continente. Alhama de Granada sí puede hacerlo.
Quizá haya llegado el momento de que Europa mire de nuevo hacia esta ciudad y reconozca que, entre sus murallas, no solo se defendió una fortaleza. También comenzó a escribirse una de las páginas más fascinantes y desconocidas de la historia del dinero.
Nota sobre el origen de este reportaje Este reportaje surge a raíz de la publicación «Andalucía, cuna del primer papel moneda de Europa», difundida el 9 de julio de 2026 por el Canal UGR, con motivo de la participación del profesor José Miguel Reyes Mesa, catedrático de Teoría e Historia Económica de la Universidad de Granada, en la sección «Andalucía, tierra moderna» del programa «Andalucía Ahora Verano», de Canal Sur Radio. En dicha intervención, el profesor Reyes Mesa analiza el origen de los albaláes emitidos en Alhama de Granada durante el asedio de 1483 y su consideración como el primer antecedente documentado del papel moneda en Europa, destacando la figura de Íñigo López de Mendoza, conde de Tendilla, cuya capacidad estratégica, administrativa y humanista permitió sostener la defensa de la ciudad mediante un innovador sistema de pagarés respaldados por la Corona. Durante el coloquio, el profesor también hace referencia a la labor divulgativa realizada por Andrés García Maldonado, quien en distintas publicaciones ha contribuido a rescatar y difundir este singular episodio de la historia de Alhama de Granada, favoreciendo que un hecho de extraordinaria relevancia histórica vuelva a despertar el interés de investigadores y del público en general. El presente reportaje toma como punto de partida aquella entrevista y las investigaciones históricas en las que se apoya, ampliando y contextualizando los acontecimientos con el objetivo de ofrecer al lector una visión divulgativa y rigurosa de uno de los episodios más relevantes y, al mismo tiempo, menos conocidos de la historia económica de Europa. Nuestro agradecimiento al profesor José Miguel Reyes Mesa, por su labor investigadora y su compromiso con la divulgación del conocimiento; a Andrés García Maldonado, por su constante trabajo de recuperación y difusión del patrimonio histórico de Alhama de Granada; y al Canal UGR y Canal Sur Radio, por acercar al gran público un acontecimiento que sitúa a Andalucía y a Alhama de Granada en un lugar destacado dentro de la historia económica europea. - Alhama de Granada, cuna del papel moneda en Europa, en Canal Sur Radio.
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*La noticia en Radio Alhama (i)*
Vídeo didáctico-narrativo




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