Jayena acoge el 10 de mayo la III Ruta de Senderismo Benéfica contra el cáncer


Jayena se prepara para celebrar el próximo 10 de mayo la III Ruta de Senderismo Benéfica, una iniciativa solidaria que tiene como objetivo recaudar fondos y concienciar en la lucha contra el cáncer.

 Organizada por el Club de Senderismo Navachica Jayena en colaboración con la Junta Local de la Asociación Española Contra el Cáncer, la actividad está abierta a participantes de todas las edades y niveles, ofreciendo dos recorridos adaptados: una ruta de 10 kilómetros de dificultad moderada y una opción urbana de 2 kilómetros de carácter fácil, pensada especialmente para quienes prefieran un paseo más accesible.

 La jornada comenzará a las 9:00 de la mañana, con salida desde el propio municipio. Además del componente deportivo y solidario, el evento busca fomentar la convivencia y el disfrute del entorno natural de la zona.

 Como broche final, la organización ofrecerá una paella popular para todos los asistentes, reforzando el carácter social del encuentro.

 El donativo para participar es de 10 euros, y las inscripciones pueden realizarse en distintos puntos del municipio: Supermercado Isidro, Autoservicio Adrián y la Farmacia de Jayena. El plazo para apuntarse finaliza el próximo 5 de mayo. También se ha habilitado un número de contacto para más información: 618 813 543.

 Desde la organización animan a vecinos y visitantes a sumarse a esta iniciativa solidaria: “Cada paso cuenta en la lucha contra el cáncer”.


Caminante de esperanza

Hay heridas que enseñan caminos,
hay silencios que hablan de vida,
y en la lucha, tan honda y callada,
brota firme la fe sostenida.

Caminante, no hay noche sin alba,
ni dolor que no busque salida;
cada paso, aunque breve y cansado,
es victoria ganada a la vida.

Si hiere el mal, responde el alma:
no hay sombra que al valor derribe;
que vive más quien lucha y ama
que quien sin pelear vive.

II

Cada paso cuenta

Hay un nombre que nadie quiere escuchar,
una herida que no avisa,
un temblor que empieza por dentro
y lo cambia todo.

El cuerpo tiembla,
la vida se encoge,
y el miedo —frío, terco—
se sienta a tu lado y no se va.

Pero no.
No todo es rendirse.

Porque en lo más oscuro
hay algo que arde.
No se ve,
pero empuja.
No habla,
pero grita:
sigue.

Sigue cuando duela.
Sigue cuando el cansancio pese más que el aire.
Sigue cuando la noche parezca no acabar nunca.

Hay cuerpos heridos, sí,
pero también hay almas en pie.
Hay lágrimas,
pero también hay dientes apretados,
puños cerrados,
vida que se niega a caer.

Y entonces caminamos.
Con miedo, sí.
Pero caminamos.

Por los que están luchando,
por los que ya no pueden,
por los que aún no saben
que un día tendrán que hacerlo.

Caminamos porque la vida
no se rinde en silencio.
Late. Resiste. Empuja.

Y aunque el dolor deje marca,
aunque la herida no cierre del todo,
hay algo que el cáncer no entiende:

que incluso rotos,
incluso cansados,
incluso al borde…

seguimos eligiendo vivir.

Por: Jesús Pérez Peregrina




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