
Naturaleza y karate, en esta iniciativa de: un cinturón negro, un árbol.
Una iniciativa pionera que a supuesto la plantación de un "pino" por cada alumno del club Alhama-Ippon que consigue el cinturón Negro.
En esta ocasión es para Fernando Álvarez Cubo, alumno comprometido con su entrenamiento, educado, noble y galardonado en innumerables ocasiones.
El acto simbólico de la plantación sigue, como siempre, el ritual que da sentido a esta tradición:
Se selecciona el árbol adecuado, se le pide que enraíce con fuerza y que sus ramas ofrezcan cobijo a quien se acerque; se bautiza el árbol con el nombre del karateka, recordando sus méritos y trayectoria; y finalmente se realiza un brindis, gesto sencillo que sella la unión entre la naturaleza y el espíritu del practicante homenajeado.
Un cinturón negro no es un título, es un testimonio.
Representa miles de horas, fracasos, avances, dolor y perseverancia.
Se gana a través de la disciplina, el sudor y el compromiso implacable.
Diferentes etapas de Fernando






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